Los viajes al exterior por cualquier motivo: turístico, educativo, religioso o incluso de negocios, nos regalan una experiencia que todos, de una manera u otra, intentamos atesorar. El tiempo que pasamos disfrutando y conociendo otras culturas, diferente arquitectura y vegetación así como una puesta de sol que no es la nuestra, merece conservarse y todos buscamos diferentes maneras de conseguirlo. Souvenirs, fotografías, videos, ropa u otros objetos, todo vale a la hora de intentar conservar un instante vivido, una persona conocida o un sabor degustado.
La mejor manera de volver allí, de revivir, es dándonos la posibilidad de contemplarlo sin ningún esfuerzo, como algo cotidiano, abrir una ventana que nos transporte. Esa ventana existe, es un marco. Dentro de un marco podemos colocar la foto que nos habla de ese paraje, una piedra, el pasaje, la entrada a un espectáculo, el souvenir que adquirimos, la carta del restaurante, un afiche de una película del lugar -como la que ilustra esta nota- o lo que se le ocurra.

Ernesto Flores
Escrito originalmente para el facebook de Taller de marcos en julio de 2016