Este trabajo que presento es una muestra más de los beneficios del intercambio de ideas entre el cliente y su marquero. En este caso, el cliente traía una acabada idea del enmarcado. Se trata de un bonito grabado con un motivo de tauromaquia. Luego de cambiar impresiones, decidimos que la imagen debía estar apoyada sobre un cartón Canson libre de ácido para su mejor conservación, dejando un espacio visible de 3 mm. entre el margen irregular del papel y el primer marco.
El color elegido, tanto para el margen del cartón como para la terminación primaria fue el negro, para presentar un alto contraste entre el blanco del papel, acompañar el trazo negro del grabado y destacar el detalle de la capa en rojo.
Para fijar el grabado al cartón contracolado utilizamos cintas Lineco de algodón fuerte, sin ácido, con alto contenido de hilos que contiene un adhesivo acrílico que no amarillea y se mantiene intacto con el paso del tiempo.
La delicada terminación la conseguimos partiendo de una moldura existente, con una pequeña pestaña para sujetar el vidrio, a la cual tuvimos que modificar en su altura para obtener el tamaño necesario para un óptimo enmarcado.
Para completar, se dejó un margen de 60 mm. entre el borde del marco y la moldura “cajón” seleccionada para el borde final. El material elegido para este contorno fue un cartón gris, que daba el tono perfecto para amalgamar obra y enmarcado, consiguiendo el efecto deseado de agrandar el conjunto sin impactar la visión. El resultado, como se puede apreciar es que la vista se dirige sin distracciones hacia el elemento principal; la obra.
Producto final