El oficio del enmarcado ha experimentado una constante evolución desde sus inicios. En el comienzo, la elaboración de los marcos le era confiada a expertos artesanos talladores y carpinteros. Durante el impresionismo, era común que las terminaciones de los marcos fueran desarrolladas por los mismos pintores.
Españoles e italianos se situaron a la vanguardia del enmarcado durante buena parte del siglo XX, pero sería un francés, Cassese, quien en 1976 habría de diseñar las primeras máquinas para la confección en serie de marcos.
Hoy en día, la tecnología ha invadido todas las facetas del enmarcado, llegando incluso a la robotización. En mi taller, si bien no contamos con la más reciente tecnología, he intentado acceder las máquinas y componentes que den una mejor terminación y faciliten los procesos.