
El desaparecido Club del Grabado marca presencia aun en varios barrios, donde todavía se pueden encontrar y adquirir sus obras en algunas ferias vecinales. El grabado es un refugio natural para las alegoría y los símbolos, a lo que somos tan afectos los orientales.

Recientemente nos acercaron para enmarcar una docena de grabados que constituían una más que interesante colección: Anhelo Hernández, alumno del Taller Figari; Pedro Hiriart, alumno destacado y continuador de Miguel Pareja; Carlos Musso, también alumno de Pareja; Carlos Seveso; Silvestre Peciar; Mario Zlotnicki, uno de los fundadores de la Escuela Nacional de Bellas Artes; Leonilda González, una de las fundadoras del Club de Grabado y José Luis “Tola” Invernizzi ente otras obras.

El marco escogido fue, podríamos decir, austero. Un perfil de 15 mm. de frente, recto y terminado en lustre natural, una correcta elección para darle terminación simple a las obras, verdaderas protagonistas del conjunto.

Ernesto Flores